Cómo trabajamos

Para poder determinar las características y necesidades del futuro destinatario de nuestras herramientas, realizamos una EVALUACIÓN FUNCIONAL (preferentemente a domicilio o en el lugar que se considere más pertinente para ello). Es muy importante que esté presente la familia del paciente y representantes del equipo terapéutico o del equipo educativo.
Esto es fundamental para nosotros, saber cuál es el plan terapéutico y pedagógico, para que nuestras herramientas sean un valor agregado para lograr el objetivo común de todos: mejorar la calidad de vida del beneficiario.
Inicialmente indagaremos sobre la demanda por la cual asisten a la evaluación. Por ejemplo, un caso típico es “querer utilizar la computadora”, pero nosotros realizamos un análisis más profundo: necesitamos saber si su uso es para lectoescritura, para uso comunicacional, laboral, etc.La evaluación que realizamos con nuestros pacientes es del tipo funcional, teniendo en cuenta aspectos motrices, visuales, fonoaudiológicos, comunicacionales, pedagógicos y psicopedagógicos, etc. También tenemos en cuenta la patología, a fines de diseñar una herramienta integral que contemple la evolución de la misma.
Posteriormente a la evaluación, nuestro equipo se reunirá a fin de discutir las distintas alternativas tecnológicas que puedan dar respuesta a la demanda planteada. Se realizará una interconsulta con el equipo terapéutico, a fin de acordar opiniones profesionales.
El siguiente paso es generar una propuesta por escrito, la cual es consensuada con el equipo terapéutico. Esta propuesta está compuesta por un informe de lo observado y relevado en la evaluación funcional, la propuesta tecnológica puntual, costo y forma de pago, y una serie de anexos: un documento donde se solicita la propuesta, información sobre cobertura de obras sociales y organismos dependientes del Estado, y finalmente una breve descripción de los campos de aplicación en los que hemos desarrollado herramientas. Esto último es para que la obra social pueda conocer nuestra trayectoria y seriedad en el tema.
El tiempo aproximado de todo el proceso ronda las 2 o 3 semanas luego de la evaluación. Nuestro equipo se pondrá en contacto con la familia del beneficiario y con los equipos terapéutico y/o docente, a fin de brindar explicaciones sobre la misma y disipar las posibles dudas que puedan surgir.
Consideramos al equipo terapéutico (y/o al equipo educativo) un aliado. Vienen trabajando desde hace mucho tiempo con el paciente por lo que conocen sus posibilidades y necesidades, y junto a ellos podemos definir de manera objetiva las funcionalidades requeridas, a partir de las posibilidades conocidas por el mismo, como así también contar con los estudios médicos e historia clínica del sujeto. Con todos estos elementos, podemos plantear una propuesta seria de herramienta tecnológica que satisfaga sus necesidades y desarrollar posibilidades superadoras con el paciente. Somos un complemento de este equipo, y estamos a disposición suya. Ellos son quienes posteriormente utilizarán las herramientas con el beneficiario a fin de mejorar su calidad de vida.
De esta manera, nuestro trabajo se sustenta en pilares fundamentales: el propio sujeto, su familia, el equipo terapéutico y nuestro equipo. 
Consideramos importante indicar que nuestro equipo trabaja de forma transdisciplinaria: no sólo trabajamos en equipo (enfoque multi e interdisciplinario), sino que somos profesionales de distintas disciplinas pero con conocimientos de las otras, logrando un enfoque unificado e integrador.
Así, cuando realizamos la evaluación funcional, si bien cada integrante de nuestro equipo aporta desde su propia disciplina, también aporta en las disciplinas de los otros profesionales intercambiando opiniones y experiencias.